Por: Dr. Dylan Patel
Residente de Medicina Familiar
Sistema Regional de Salud de Colquitt
Entonces, ¿cómo se manifiesta el asma? Los síntomas más comunes incluyen sibilancias, junto con tos, opresión en el pecho y dificultad para respirar. Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer, y a menudo se agravan en determinadas épocas del año. Aquí en Moultrie, muchas personas notan que su asma se agrava durante las temporadas de alta concentración de polen. A otras les cuesta más respirar cuando hacen ejercicio, al estar cerca del humo del tabaco o cuando tienen un resfriado. En los niños, el asma suele manifestarse como tos frecuente, especialmente por la noche o a primera hora de la mañana.
Las crisis asmáticas, o ataques, se producen cuando las vías respiratorias se inflaman aún más y se llenan de mucosidad. Esto puede dificultar mucho la respiración. Entre los signos que indican que un ataque se está agravando se incluyen la respiración acelerada, la dificultad para hablar con frases completas, el hundimiento del pecho o el abdomen con cada respiración, o que el niño parezca inusualmente cansado o asustado. Estas son señales de que puede ser necesaria atención médica inmediata.
¿Quiénes corren riesgo? El asma puede afectar a cualquier persona, pero hay algunos grupos que son más propensos a sufrir problemas. Los bebés prematuros, los niños con alergias o aquellos con antecedentes familiares de asma son más propensos a presentar síntomas. Los adultos que fuman o que están expuestos habitualmente al humo de segunda mano suelen notar que sus síntomas empeoran. Y en nuestra comunidad agrícola, donde el polen, el polvo y otros irritantes forman parte de la vida cotidiana, puede resultar difícil evitar los factores desencadenantes del asma.
Aunque no existe cura para el asma, se puede controlar eficazmente. Los médicos suelen recetar dos tipos de medicamentos: un inhalador de alivio rápido que ayuda durante una crisis, y un medicamento «de control» diario que reduce la inflamación y previene las crisis. Tomar estos medicamentos siguiendo estrictamente las instrucciones es uno de los pasos más importantes para mantener el asma bajo control. Cuando el asma se controla bien, las personas sufren menos crisis, acuden menos al médico y disfrutan de una mejor calidad de vida en el día a día.
Los cambios en el estilo de vida también ayudan. Evitar el humo del tabaco, reducir el polvo en el hogar y prestar atención a los niveles de polen, sobre todo en primavera y otoño, puede aliviar los síntomas. Saber qué factores desencadenan los problemas respiratorios e intentar evitarlos puede ser de gran ayuda.
El asma puede ser una enfermedad común, pero no por eso hay que ignorarla. Si usted o su hijo presentan síntomas, no espere para consultar con su médico. El tratamiento precoz y un buen control marcan la diferencia y ayudan a garantizar que respirar con facilidad sea la norma y no la excepción.


