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¡Muchas mujeres responderían que sí a esa pregunta! La incontinencia urinaria se define como la pérdida accidental de orina.

Por: Dr. Stephen Yarbrough

Según la Asociación Americana de Urología, la incontinencia urinaria es muy frecuente, con una prevalencia del 51 % entre las mujeres adultas de Estados Unidos.

Existen varios tipos de incontinencia urinaria. El primero se conoce como incontinencia de esfuerzo, que consiste en pérdidas de orina que se producen al realizar actividades como toser, estornudar, reír o correr. La incontinencia de esfuerzo, la causa más común de pérdida de orina en mujeres de entre 45 y 49 años, es más frecuente en pacientes obesas o que han dado a luz por vía vaginal. El segundo tipo, conocido como incontinencia de urgencia o «vejiga hiperactiva», es más común en mujeres mayores. Con este tipo, las mujeres pueden sentir una necesidad repentina e incontrolable de orinar y pueden tener pérdidas al intentar llegar rápidamente al baño. Muchas personas con incontinencia de urgencia también tienen que ir al baño con más frecuencia que la mayoría de la gente durante el día y/o la noche. Entre los desencadenantes habituales se incluyen abrir la puerta al llegar a casa, salir al frío, abrir el grifo o lavarse las manos. El tercer tipo se conoce como incontinencia mixta, que se da cuando hay síntomas tanto de incontinencia de esfuerzo como de urgencia.

¿Cómo se diagnostica la incontinencia urinaria? Su médico puede realizar varias pruebas para determinar qué tipo de incontinencia padece. Esto puede incluir un cuestionario o una exploración física con una prueba especial denominada «prueba de la tos», en la que se le pide que tosa con la vejiga llena mientras el médico observa si se produce alguna pérdida de orina. Otra prueba habitual utiliza una ecografía para evaluar cuánta orina queda en la vejiga después de vaciarla. Tras una evaluación completa, su médico podrá diagnosticarle y tratarle adecuadamente.

¿Cómo se trata la incontinencia urinaria? Las opciones de tratamiento varían según el tipo de incontinencia. Algunas medidas que puede tomar por su cuenta para aliviar los síntomas incluyen bajar de peso si tiene sobrepeso, reducir la ingesta de líquidos, evitar el estreñimiento y realizar ejercicios del suelo pélvico (ejercicios de Kegel). En el caso de la incontinencia de esfuerzo, el tratamiento puede incluir el uso de un pesario, que es un dispositivo extraíble que se inserta en la vagina y ayuda a sostener los tejidos vaginales. Otra opción para la incontinencia de esfuerzo es la cirugía, que presenta la tasa de curación más alta. En el caso de la incontinencia de urgencia, el tratamiento puede incluir medicamentos que ayudan a reducir la urgencia vesical, como inyecciones de Botox en la vejiga, o una opción quirúrgica en la que se coloca un estimulador nervioso.

¿Volveré a ser «normal» alguna vez? Con los tratamientos mencionados anteriormente, muchas personas logran recuperar el control de la vejiga o, al menos, mejorar los síntomas de las pérdidas de orina. Si no se trata, esto puede provocar una disminución de la calidad de vida, un aumento de la ansiedad y la depresión, un aumento de las infecciones del tracto urinario y de la piel, un mayor riesgo de caídas y fracturas en las mujeres mayores, y una mayor carga para los cuidadores, según American Family Physician (AFP). Por lo tanto, si cree que puede estar experimentando síntomas de incontinencia urinaria, hable con su médico de familia. El alivio puede ser más fácil de lo que cree.