
Te acompañamos con cariño, apoyo y respeto.
El Centro Oncológico Edwards ha recopilado y elaborado recursos para usted y su familia con el fin de apoyarles durante el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación. Creemos que los pacientes que aprovechan los cuidados y servicios de apoyo adquieren habilidades para afrontar la situación, mejoran su estado de ánimo y su calidad del sueño, y pueden tolerar los tratamientos con mayor facilidad. Le invitamos a explorar los servicios, la información y los recursos que aquí se ofrecen, sabiendo que no está solo en este camino.
Recursos
Recibir un diagnóstico de cáncer puede resultar abrumador y desencadenar una gran variedad de emociones: conmoción, miedo, ira, estrés e incluso depresión. El equipo de atención del Edwards Cancer Center desea acompañarle para ayudarle a comprender las implicaciones, empezar a planificar el tratamiento y los cambios que pueda experimentar, orientarle en su plan de cuidados y facilitar su recuperación. Aquí no solo tratamos su cáncer, sino que nos preocupamos por usted.
- Nuestro equipo de enfermería: Nuestro personal de enfermería no solo cuenta con una sólida formación en atención clínica, sino que también mantiene un compromiso inquebrantable con su experiencia asistencial y su proceso personal. Nuestra pasión es brindarle el apoyo, la orientación y la compasión que todo paciente con cáncer merece en estos momentos tan complicados y difíciles.
- Acompañamiento durante el proceso: A muchos pacientes les resulta útil mantenerse en contacto con sus seres queridos y con quienes les desean lo mejor a través de un recurso personal en línea. CaringBridge te permite formar parte de una comunidad solidaria y ayuda a otras personas a unirse para apoyarte en tu recuperación. Para obtener más información, visita CaringBridge.
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Las facturas médicas, las reclamaciones al seguro, las prestaciones y las franquicias pueden resultar confusas y abrumadoras. Puede solicitar una cita con un asesor financiero del Edwards Cancer Center durante una de sus primeras visitas o en cualquier momento en que tenga dudas sobre su cuenta o su cobertura de seguro. Nuestro asesor financiero también puede informarle sobre los programas de ayuda al paciente o las opciones de pago.
- Documentación para nuevos pacientes
- Documentación de pacientes ya registrados
- Folleto informativo para pacientes
- Instrucciones preoperatorias
- Instrucciones postoperatorias
Para obtener más información o conocer otros tipos de cánceres, tanto los más comunes como los menos frecuentes, le animamos a que visite la Sociedad Americana contra el Cáncer.
- Definición de cáncer: El cáncer es un conjunto de enfermedades causadas por células anormales del organismo que se dividen rápidamente y se propagan a otros tejidos y órganos. Hasta la fecha, se han identificado más de 200 tipos diferentes de cáncer. Los crecimientos celulares benignos (no cancerosos) o los tumores pueden no causar ningún daño o, dependiendo de su tamaño y ubicación, pueden provocar algunos problemas de salud si afectan negativamente a los órganos y tejidos cercanos. Los crecimientos celulares malignos (cancerosos) o los tumores invaden y causan daño al organismo, con el potencial de extenderse a través de los órganos, los tejidos, el torrente sanguíneo y/o el sistema linfático. La detección precoz es clave para un tratamiento eficaz y la curación.
- Signos, síntomas y factores de riesgo del cáncer: No hay una única causa para el cáncer, pero sí hay factores generales factores de riesgo que pueden influir en su riesgo personal. Esta lista no pretende ser exhaustiva y no se refiere específicamente a ningún tipo de cáncer.
- Antecedentes familiares
- Fumar
- Factores ambientales (exposición a toxinas ambientales)
- Desnutrición
- Terapia hormonal (terapia de sustitución hormonal para mujeres)
- Exposición a la radiación (rayos UV del sol u otras fuentes; sobreexposición a la radioterapia)
- No te los pierdas señales o síntomas del cáncer (a continuación). Aunque no se trata de una lista exhaustiva, puede ser conveniente acudir a su médico si nota cambios en su cuerpo que duran más de dos semanas. Estos síntomas no indican necesariamente que se trate de cáncer, pero es prudente prestarles atención.
- Sangre en la orina o en las heces
- Tos con sangre
- Fatiga
- Fiebre (sobre todo por la noche)
- Pérdida de apetito
- Nuevos bultos o protuberancias
- Sudores nocturnos
- Dolor persistente
- Cambios en la piel, como cambios en la forma, el color o el tamaño de un lunar
- Pérdida de peso inexplicable
- No te los pierdas señales o síntomas del cáncer (a continuación). Aunque no se trata de una lista exhaustiva, puede ser conveniente acudir a su médico si nota cambios en su cuerpo que duran más de dos semanas. Estos síntomas no indican necesariamente que se trate de cáncer, pero es prudente prestarles atención.
- Cáncer de mama: A menudo, un tumor de mama puede observarse mediante una mamografía o palparse como un bulto denso en el tejido mamario. Las mamografías de cribado pueden detectar algunos cánceres antes de que puedan palparse o antes de que aparezcan los síntomas. Muchas masas en la mama son benignas, aunque algunas pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama. Los factores de riesgo varían desde la edad y el estilo de vida hasta los antecedentes médicos y familiares o el uso de determinados medicamentos. Entre los tipos de cáncer de mama se incluyen:
- Ductal (que se origina en los conductos)
- Lobular (se origina en las glándulas productoras de leche)
- Filodes (poco frecuentes y se originan en el tejido conjuntivo)
- Angiosarcomas (son poco frecuentes y se originan en las células que recubren los vasos sanguíneos o linfáticos)
- Sarcomas (son tumores poco frecuentes que se originan en el tejido conectivo, como la grasa, los músculos o los vasos sanguíneos)
- Linfomas (poco frecuentes, afectan al sistema linfático y pueden aparecer en el tejido mamario de forma primaria o secundaria)
- Cáncer de pulmón: Los cánceres de pulmón suelen aparecer en las ramificaciones más pequeñas de los bronquios o en los alvéolos (pequeños sacos de aire). La mayoría de los cánceres de pulmón (entre el 80 % y el 85 %) se consideran de células no pequeñas (NSCLC), entre los que se incluyen:
- Los adenocarcinomas se dan principalmente en fumadores actuales o antiguos, pero también son el tipo de cáncer de pulmón más frecuente en personas no fumadoras. Este tipo de cáncer se detecta con mayor facilidad en las partes externas del pulmón, antes de que se extienda.
- Los carcinomas de células escamosas se producen en las células planas que recubren las vías respiratorias de los pulmones y suelen estar relacionados con el tabaquismo.
- Los carcinomas de células grandes pueden aparecer en cualquier parte del pulmón y crecer y extenderse rápidamente, lo que hace que este tipo de cáncer sea más difícil de tratar.
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- El cáncer de pulmón de células pequeñas (SCLC) representa entre el 10 % y el 15 % de los cánceres de pulmón. Puede crecer y extenderse rápidamente, aunque responde bien a la quimioterapia y a la radioterapia. Sin embargo, el SCLC también tiene más probabilidades de reaparecer. Alrededor del 5 % de los cánceres de pulmón son tumores carcinoides, carcinomas adenoides quísticos, linfomas, sarcomas o hamartomas, todos ellos mucho más raros que los cánceres de pulmón de células no pequeñas o de células pequeñas. Los factores de riesgo del cáncer de pulmón van desde hábitos de vida cotidianos, en particular el consumo de tabaco, hasta los antecedentes familiares y la exposición ambiental (como el humo de segunda mano, la contaminación atmosférica, el radón o el amianto).
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- Cáncer de próstata: La mayoría de los cánceres de próstata crecen lentamente, es posible que nunca se detecten o que nunca afecten al hombre a lo largo de su vida, mientras que otros pueden crecer y extenderse rápidamente. Casi todos los cánceres de próstata son adenocarcinomas que se desarrollan a partir de las células glandulares (que producen el líquido seminal) situadas justo detrás de la próstata.
- Muchos factores de riesgo del cáncer de próstata escapan al control de la persona, como la edad, la raza o el origen étnico, la ubicación geográfica y los antecedentes familiares. Algunos hábitos de vida —como la alimentación, la obesidad, el tabaquismo, la exposición a sustancias químicas, las enfermedades de transmisión sexual u otros— pueden influir en el riesgo de un hombre de padecer cáncer de próstata, aunque su impacto directo no está tan claro.
- Las recomendaciones generales aconsejan que los hombres de 55 años o más se sometan a un análisis de los niveles de antígeno prostático (PSA) cada dos o tres años, dependiendo de los resultados. También se utilizan los tacto-rectales (TR), en los que el médico palpa la glándula prostática introduciendo en el recto un dedo enguantado y lubricado.
- Cáncer colorrectal: El cáncer colorrectal se origina en el colon o el recto, que forman parte del intestino grueso del sistema digestivo. La mayoría de los casos comienzan como crecimientos (pólipos) en el revestimiento interno del colon o el recto. Aunque muchos pólipos no son cancerosos, los que miden más de 1 cm tienen más probabilidades de convertirse en cancerosos, un riesgo que aumenta cuando hay múltiples crecimientos.
- Un pólipo puede tardar entre 10 y 15 años en convertirse en cáncer. Las pruebas de detección de cáncer colorrectal periódicas, ya sea mediante colonoscopia u otras pruebas recomendadas por su médico, facilitan la detección y extirpación de pólipos no cancerosos y hacen que los tumores cancerosos sean más fáciles de tratar. Las directrices recomiendan realizar la primera colonoscopia a los 45 años y repetirla cada 10 años, o según lo indique su médico. Los antecedentes familiares u otros factores de riesgo pueden influir en la periodicidad recomendada.
- Entre los factores de riesgo del cáncer colorrectal se incluyen la edad, los antecedentes personales de pólipos o enfermedad inflamatoria intestinal, los antecedentes familiares, la raza o el origen étnico y los síndromes hereditarios. Los hábitos de vida también pueden influir en el riesgo, como el sobrepeso o la obesidad, la falta de actividad física, la alimentación, el tabaquismo y/o el consumo de alcohol.
- Melanoma: El melanoma es menos frecuente que otros tipos de cáncer de piel, pero se considera más peligroso debido a su tendencia a extenderse. Puede aparecer en cualquier parte de la piel, aunque es más habitual que se presente en el cuello y la cara, en el pecho y la espalda en los hombres, y en las piernas en las mujeres. La autoobservación de la piel es clave para el éxito del tratamiento, incluyendo lunares, manchas, pecas u otras marcas, así como nuevas manchas o zonas de enrojecimiento, hinchazón, picor o dolor. También puede considerar someterse a una revisión cutánea anual con un dermatólogo. La detección precoz aumenta la eficacia del tratamiento y puede curar la enfermedad.
- Entre los factores de riesgo se incluyen los antecedentes familiares, un sistema inmunitario debilitado, la edad, el sexo, la presencia de lunares y una piel clara, las pecas y/o el cabello rubio. Entre los hábitos de vida que pueden influir en el riesgo se encuentran la exposición a la radiación ultravioleta del sol, las camas solares y/o las lámparas solares.
- Utiliza este método fácil de recordar (ABCDE) para revisar tu piel:
- A de asimetría: Una mitad de un lunar o una marca de nacimiento no coincide con la otra.
- La B es de «Borde»: Los bordes son difusos, irregulares, dentados o aserrados.
- C de Color: Hay variaciones en los tonos de color.
- D de «diámetro»: Un lunar o una mancha mide más de 6 mm de diámetro.
- E de «Evolución»: Se están produciendo cambios en la forma, el tamaño o el color.
- Cáncer de vejiga: El carcinoma urotelial es el tipo más frecuente de cáncer de vejiga y se origina en las células uroteliales que recubren el interior de la vejiga. Otros tipos de cáncer de vejiga son mucho menos frecuentes. Las células uroteliales también se encuentran en otras zonas del tracto urinario, como el riñón, los uréteres y la uretra. Dado que pueden desarrollarse tumores en esas localizaciones, es necesario examinar todo el tracto urinario si se ha diagnosticado cáncer de vejiga. Si el cáncer es invasivo, las células pueden extenderse a otras capas de la pared de la vejiga, diseminarse a los ganglios linfáticos o incluso a los huesos, los pulmones o el hígado. La detección y el tratamiento tempranos son esenciales para obtener resultados óptimos.
- Además de la raza o el origen étnico, la edad, el sexo, las infecciones crónicas de vejiga o la irritación de la misma, y los antecedentes personales o familiares, hay algunos factores relacionados con el estilo de vida que pueden influir en el riesgo de padecer cáncer de vejiga, como el tabaquismo, la exposición a sustancias en el lugar de trabajo, ciertos medicamentos o suplementos a base de plantas, la presencia de arsénico en el agua potable o una ingesta insuficiente de líquidos.
- Linfoma no Hodgkin: El linfoma no Hodgkin (LNH) es un grupo heterogéneo de cánceres de la sangre que se originan en los linfocitos (glóbulos blancos que ayudan a combatir las infecciones). Por lo general, se desarrolla en los ganglios linfáticos y en el tejido linfático presente en órganos como el estómago, los intestinos o la piel. También puede aparecer en otros lugares, como el bazo, la médula ósea y la sangre, el timo, las adenoides y las amígdalas. Los diferentes subtipos pueden ser de crecimiento lento (indolentes) o de crecimiento rápido (agresivos). Aunque el LNH se da principalmente en adultos, los niños también pueden padecerlo.
- Entre los factores de riesgo se incluyen la edad, el sexo, la raza, el origen étnico, la ubicación geográfica, los antecedentes familiares, determinadas sustancias químicas y medicamentos, un sistema inmunitario debilitado y las enfermedades autoinmunes. Aunque muchos síntomas pueden deberse a otras causas, si experimenta posibles signos y síntomas —como ganglios linfáticos inflamados que provocan un bulto o protuberancia bajo la piel, fiebre prolongada o escalofríos, sudores nocturnos, pérdida de peso inexplicable, hinchazón abdominal o fatiga—, consulte a su médico para que le examine.
- Cáncer de riñón: Nuestros riñones eliminan el exceso de agua, sal y productos de desecho de la sangre que llega a través de las arterias renales y transforman esas sustancias en orina. Su función es esencial, aunque la mayoría de las personas pueden vivir con un solo riñón. Algunas personas pueden sobrevivir a la pérdida de ambos riñones mediante diálisis o un trasplante.
- El carcinoma de células renales es el tipo más frecuente de cáncer de riñón y se desarrolla en el revestimiento de los diminutos túbulos renales. Otros tipos son el carcinoma de células de transición y el tumor de Wilms. En sus primeras fases, la enfermedad suele no presentar síntomas. A medida que avanza, los signos pueden incluir sangre en la orina, dolor en el costado o la espalda y pérdida de peso inexplicable.
- Entre los factores de riesgo se pueden incluir el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión, así como el sexo, la raza, los antecedentes familiares, ciertos medicamentos y las afecciones genéticas y hereditarias.
- Cáncer de endometrio: El cáncer de endometrio se origina en el revestimiento del útero, denominado endometrio, y es el tipo más frecuente de cáncer de útero. La mayoría se clasifican como adenocarcinomas, que se desarrollan en las células glandulares. Además, existen diferentes grados de cáncer de endometrio.
- El síntoma principal del cáncer de endometrio es el sangrado vaginal anormal, especialmente aquel que empeora con el tiempo, se produce entre periodos menstruales o después de la menopausia. Se recomienda acudir al médico sin demora si presenta estos síntomas. Entre los factores de riesgo se pueden incluir la obesidad y factores hormonales (terapia con estrógenos, anticonceptivos, ausencia de embarazos), así como la edad, la alimentación, la falta de ejercicio, el cáncer de mama o de ovario y los antecedentes familiares.
- Cáncer de tiroides: El cáncer de tiroides se produce cuando se forman células malignas en los tejidos de la tiroides, una glándula con forma de mariposa situada en el cuello. La tiroides produce hormonas que ayudan a regular el metabolismo, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura corporal. Las células foliculares de la tiroides producen hormonas que regulan el metabolismo, y las células C ayudan a controlar cómo utiliza el cuerpo el calcio. En cada tipo de célula pueden desarrollarse diferentes tipos de cáncer.
- Muchos problemas tiroideos no son cancerosos (son benignos), como los casos típicos de agrandamiento general o la aparición de pequeños bultos o protuberancias, también denominados nódulos. El cáncer de tiroides más frecuente es el adenocarcinoma papilar, que suele crecer lentamente, pero puede extenderse a los ganglios linfáticos del cuello. Otros tipos son el cáncer de tiroides folicular, medular y anaplásico.
- Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad y el nivel de yodo en la dieta, así como el sexo, la edad, los antecedentes familiares y la exposición a la radiación ambiental o médica. Si nota hinchazón en el cuello, debe acudir a su médico. Las revisiones rutinarias y las pruebas de imagen, los análisis de sangre o una ecografía de tiroides pueden detectar cambios en la glándula tiroides, según lo recomiende su médico.
- Cáncer de ovario: El cáncer de ovario se origina en los ovarios, y las células se multiplican rápidamente, pudiendo invadir y destruir el tejido sano. Es fundamental conocer los síntomas. Es posible que no se presenten síntomas evidentes en las primeras fases de la enfermedad y, cuando aparecen, pueden confundirse con otras afecciones más comunes. El tratamiento suele consistir en cirugía y quimioterapia.
- Entre los factores de riesgo se pueden incluir la edad, los antecedentes familiares, los factores genéticos y el historial reproductivo. Por ejemplo, una menarquia precoz o una menopausia tardía, la infertilidad o la ausencia de embarazos pueden aumentar el riesgo de una mujer de padecer cáncer de ovario. Los signos y síntomas incluyen hinchazón o distensión abdominal, sensación de saciedad rápida al comer, pérdida de peso inexplicable, molestias pélvicas, fatiga, dolor de espalda, necesidad frecuente de orinar y/o cambios en los hábitos intestinales.
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